La necesidad de pasar por el taller de cara a la operación salida

Hay varios elementos que hay que revisar antes de emprender un viaje largo.

Junio llega a su fin y con la entrada de julio se pone en marcha la primera operación salida del verano para la que se prevén más de 80 millones de desplazamientos por carretera. Este tipo de movimientos ponen de manifiesto la importancia de las revisiones que realizan los talleres antes de echarse a la carretera.

Estos son loss elementos de los vehículos que deben ser revisados por profesionales antes de iniciar cualquier viaje. Además, las altas temperaturas que se prevén para los próximos días suman un hándicap a la puesta a punto, ya que hay componentes que sufren más con el calor y son susceptibles de fallar.

Uno de los elementos que habrá que sustituir ante cualquier defecto son los neumáticos. Se trata de unas piezas que están constantemente en contacto con el asfalto y por lo tanto, sufren un mayor desgaste que ha ido aumentando durante los meses previos. Tanto el profesional como el usuario deben conocer su estado y saber que el mínimo de profundidad es de 1,3 milímetros para la banda de rodadura.

Comprobar la presión, deformaciones o un desgaste irregular serán claves para mantener la seguridad al volante.

Por otro lado, los diferentes componentes del sistema de frenado (discos, pastillas y líquido) deben someterse a un mantenimiento que debe estar al día y que, ante desgastes, tienen que ser sustituidos por un profesional.

También deberá revisarse el motor y mantener sus componentes lubricados. Revisar los niveles de aceite y líquido refrigerante evitará de futuras averías más costosas tanto en horas de trabajo para el taller como en dinero para el cliente.

Finalmente, el correcto funcionamiento del sistema de alumbrado, así como la altura de los faros, son aspectos fundamentales a tener en cuenta antes de viajar en estas fechas. Un alumbrado óptimo es esencial a la hora de conducir de noche o en días lluviosos.

Cinco causas que pueden producir ruido en el sistema de frenos

Estas son las principales causas que pueden motivar ruido en los frenos y , ante cualquier síntoma, se debe llevar el vehículo a un establecimiento para comprobar su estado.

Causas más comunes

1. El material de fricción de las pastillas esté gastado. Esto provoca una disminución de la capacidad de frenado y la posibilidad de romper los propios discos. Otra posibilidad es que el material se haya cristalizado, con lo que será necesario cambiar las pastillas.

2. El sistema está sucio. La suciedad provocada por la propia fricción de las pastillas es otro de los motivos de ruido. Puede ocurrir que se haya acumulado polvo porque haga tiempo que no se usa el vehículo o por circular de forma habitual por carreteras que no estén limpias. En este último caso, el propio paso de los kilómetros hará que todo vuelva a su ser y dejen de sonar, al igual que ocurre cuando hay humedad, otro de los factores que puede hacer que las pastillas de freno chirríen.

3. Los discos de freno están en mal estado. Pueden haberse deformado o estar mal rectificados. Si el problema el segundo, el ruido continuará aunque se cambien las pastillas.

4. Los discos están deformados. Cuando las pastillas de freno son nuevas, necesitan un tiempo de rodaje para amoldar su forma a la de los discos usados. Si se frena bruscamente desde el principio, se producirá una deformación.

5. Se producen vibraciones entre las pastillas y los discos. Puede ocurrir aunque las piezas estén en buen estado. Las pastillas suelen llevar unas láminas anti-ruido para amortiguarlo.

Si el material de fricción de las pastillas esté gastado, provoca una disminución de la capacidad de frenado y la posibilidad de romper los propios discos.

Riesgos por sobrecalentamiento

Es importante no abusar de los frenos, ya que pueden recalentarse las pastillas y provocar el efecto ‘fading’, que supone una pérdida de eficacia del sistema debido a un uso intensivo.

En tal caso, el líquido de frenos supera la temperatura para la que está preparado, llegando incluso a hervir y producir burbujas, lo que hará que la capacidad de frenado quede anulada. Además, una temperatura excesiva provoca pérdidas de eficacia en el material de fricción de las pastillas de freno en su contacto contra el disco.

La DGT controlará el buen estado de los vehículos

 CyC

En el caso de las gomas, la DGT ha querido poner el acento en el más de un millón de automóviles que circulan con defectos graves relacionados con una profundidad inferior al límite legal establecido (1,6 mm), un desgaste irregular debido a una mala suspensión o una alineación incorrecta y otros derivados de circular con una presión errónea, ya sea por exceso o por defecto.

«Los neumáticos constituyen el único y decisivo contacto con la carretera. Son los encargados de asegurar la adherencia en el empuje, en la frenada y en el deslizamiento lateral. También se encargan de que la dirección del recorrido del vehículo sea la deseada por el usuario y de la amortiguación de las imperfecciones del pavimento», señalan desde la Dirección General de Tráfico.

Además, la entidad tampoco ha querido olvidar la especial relevancia que adquieren los neumáticos en vehículos de uso profesional, como son las furgonetas, que suelen presentar más y peores defectos en este elemento del triángulo de seguridad.

Por otro lado, los Agentes de Tráfico también vigilará muy de cerca el buen estado del alumbrado, señalización, ITV en regla o documentación, todo ello con el objetivo de evitar accidentes relacionados con el mantenimiento de un parque automovilístico cada vez más envejecido. Según el último estudio de la DGT, el riesgo de fallecer o sufrir una lesión con hospitalización aumenta con la antigüedad del vehículo. Así, la antigüedad media de los vehículos en los que viajaban las víctimas mortales de accidentes en carretera en 2016 fue de 12 años en turismo, 9 años en motocicleta y de 13 años en el caso de camiones de hasta 3.500 kg.

«Teniendo en cuenta esta relación entre riesgo y antigüedad del vehículo, el mantenimiento adecuado de todos los elementos de seguridad se convierten en una actividad imprescindible para combatir la siniestralidad», explican.

Una revisión a tiempo evita un accidente este verano

Antes de salir de viaje, debe realizarse un adecuado mantenimiento en frenos, suspensión y neumáticos, entre otros.

Hay ciertos puntos que los profesionales de los establecimientos no deben pasar por alto. Entre ellos se encuentran los neumáticos, que no pueden tener grietas ni golpes y contar con un dibujo suficiente (mínimo 1,6 mm). Además, un correcto alineado de la dirección, el contrapesado y la presión garantizan un buen agarre con el asfalto y seguridad.

En lo que se refiere al motor, los técnicos aseguran que una buena revisión puede evitar costosas averías. Para ello, debe comprobarse los niveles de aceite, el líquido refrigerante y su circuito, y los filtros de aceite, aire y combustible.

Los frenos y la suspensión son otros de los elementos que han de encontrarse en perfecto estado. Los primeros no deben presentar ruidos ni vibraciones al frenar, ni fugas del líquido hidráulico del sistema por ningún sitio.

En cuanto a la suspensión, unos amortiguadores en mal estado o con fugas pueden alargar considerablemente la frenada o, incluso, hacer que se pierda el control del vehículo. Por ello, es fundamental su revisión

Asimismo, la climatización se vuelve imprescindible, ya que no se trata solo de confort, sino de evitar fatiga y pérdida de reflejos. Para un buen funcionamiento de este dispositivo, hay que revisar la carga de gas del equipo y sustituir el filtro de habitáculo.

Por otro lado, la visibilidad del conductor es básica. Así, por un lado, hay que vigilar la iluminación para ver y ser vistos en cualquier momento. Y, por otro lado, las escobillas y limpiaparabrisas nos ayudan a evitar problemas si se producen repentinas tormentas de verano.

De esta forma, las escobillas delanteras y traseras deben barrer la superficie del cristal sin dejar rastros ni marcas y los eyectores de los limpiaparabrisas no tienen que estar obstruidos y llevar suficiente líquido limpiador en el depósito.

El líquido de frenos

El líquido de frenos no es nada más que un elemento que hace posible la transmisión de fuerza que ejercemos sobre el pedal a las pinzas del freno, basándose se en la transmisión hidráulica de la energía. Es un método sencillo y fiable, de ahí que, a pesar de la evolución del automóvil, este sistema se mantenga prácticamente inalterable.

Lo que sí ha cambiado en este tiempo es la composición del líquido propiamente dicho. Antiguamente se usaban aceites minerales y líquidos de silicio. Actualmente, está compuesto por derivados poliglicol.

Características del líquido de frenos

  •  Resiste tanto las elevadas temperaturas que se alcanzan en el circuito de frenos como las temperaturas muy por debajo de los 0 grados, pues debe estar fluido bajo cualquier circunstancia.
  •  Está diseñado para absorber la humedad, eliminando un efecto muy peligroso que se produce cuando hay presencia de agua en el circuito.

El agua hierve a los 100 grados, por lo que, al evaporarse, puede producir pérdidas de eficacia en el frenado, ya que el vapor, a diferencia de los líquidos, es comprimible, lo que reduce drásticamente la presión que se aplica sobre los frenos.

En teoría, los circuitos son estancos, pero por las juntas de los pistones de freno, del depósito de llenado o incluso por efecto de la condensación que provocan los cambios de temperatura en su uso, hace que el agua acabe afectando al sistema.

Estos líquidos pueden soportar hasta un 3% de agua, pero por encima de este punto empieza a ser peligroso. Por ese motivo, es recomendable su sustitución periódica, sobre todo teniendo en cuenta que, para un coche normal, el cambio del líquido de frenos se sitúa alrededor de los dos años.

Consejos de seguridad:
Incluso si se usa poco el coche, el líquido de frenos tiende a captar humedad, por lo que hay que sustituirlo mínimo a los dos años o 20.000 km.

El líquido de frenos es muy corrosivo y tóxico, así que debemos tener mucho cuidado cuando lo manipulemos. Por ese mismo motivo, requiere un reciclado profesional.

Tú mismo puedes comprobar el nivel de tu depósito. Debería estar entre las marcas de máximo y mínimo. Ten en cuenta que, si baja por debajo del mínimo, es posible que el sistema ya no sea estanco, así que deberías acudir a tu taller  más cercano.

Consejos de servicio:

  • Respeta siempre el DOT aconsejado por el fabricante.
  •  No se pueden mezclar diferentes DOT; de lo contrario, pierden su eficacia.
  •  ¡Recuerda! Cualquier operación relacionada con un tema tan sensible a nivel de seguridad, siempre debe ser realizada por personal cualificado.