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El Racc prevé 1,3 millones de asistencias este verano

Se estima que en agosto más de 476.800 vehículos tendrán alguna incidencia, lo que se traduce en más de 15.300 servicios diarios.

La primera causa de averías en verano tiene su origen en el sistema eléctrico general del coche

La empresa de asistencia en carretera explica que de los más de 4,5 millones de servicios que se producen en España cada año, la temporada estival es la que mayor número de asistencias concentra.

Así, se estima que, en agosto, más de 476.800 vehículos tendrán alguna incidencia, lo que se traduce en más de 15.300 asistencias diarias. El día más conflictivo se prevé que sea el 16 del mencionado mes, fecha en la que se calcula que unos 23.800 coches solicitarán ayuda mecánica.

Por otro lado, la primera causa que provoca las averías en esta época del año (43% de los casos) es el sistema eléctrico general del vehículo. De estos, el 33% corresponde a problemas con la batería y el 13,6% a otros motivos, según el Racc.

En segundo lugar, se encuentran las ruedas, los sistemas de dirección, la suspensión y los frenos como focos de daños (16,6%), seguidos por los componentes mecánicos (11,6%).

Asimismo, la empresa aseguradora subraya que los servicios se concentran entre las ocho y las once de la mañana durante el año y entre las cinco y las siete de la tarde. En verano, esta frecuencia empieza a las nueve y, por la tarde, se alarga hasta las ocho.

Para evitar tales circunstancias, el Racc aconseja hacer las pertinentes revisiones indicadas por el fabricante. Además, durante el viaje se debe comprobar cualquier indicación del cuadro de instrumentos que advierta de problemas mecánicos y, en caso de avería, revisar si se dispone de todos los elementos de seguridad obligatorios.

La DGT controlará el buen estado de los vehículos

 CyC

En el caso de las gomas, la DGT ha querido poner el acento en el más de un millón de automóviles que circulan con defectos graves relacionados con una profundidad inferior al límite legal establecido (1,6 mm), un desgaste irregular debido a una mala suspensión o una alineación incorrecta y otros derivados de circular con una presión errónea, ya sea por exceso o por defecto.

«Los neumáticos constituyen el único y decisivo contacto con la carretera. Son los encargados de asegurar la adherencia en el empuje, en la frenada y en el deslizamiento lateral. También se encargan de que la dirección del recorrido del vehículo sea la deseada por el usuario y de la amortiguación de las imperfecciones del pavimento», señalan desde la Dirección General de Tráfico.

Además, la entidad tampoco ha querido olvidar la especial relevancia que adquieren los neumáticos en vehículos de uso profesional, como son las furgonetas, que suelen presentar más y peores defectos en este elemento del triángulo de seguridad.

Por otro lado, los Agentes de Tráfico también vigilará muy de cerca el buen estado del alumbrado, señalización, ITV en regla o documentación, todo ello con el objetivo de evitar accidentes relacionados con el mantenimiento de un parque automovilístico cada vez más envejecido. Según el último estudio de la DGT, el riesgo de fallecer o sufrir una lesión con hospitalización aumenta con la antigüedad del vehículo. Así, la antigüedad media de los vehículos en los que viajaban las víctimas mortales de accidentes en carretera en 2016 fue de 12 años en turismo, 9 años en motocicleta y de 13 años en el caso de camiones de hasta 3.500 kg.

«Teniendo en cuenta esta relación entre riesgo y antigüedad del vehículo, el mantenimiento adecuado de todos los elementos de seguridad se convierten en una actividad imprescindible para combatir la siniestralidad», explican.

Cinco puntos del coche a revisar frente a la ola de calor

Neumáticos, refrigeración, líquido limpiaparabrisas, aire acondicionado y temperatura del habitáculo, elementos a vigilar especialmente con calor excesivo.

En plena ola de calor, tener el vehículo en perfectas condiciones es de «vital importancia» para realizar con seguridad todos los desplazamientos que se efectúan durante los meses de verano.

Por esta razón, hay que  hacer hincapié en la necesidad de vigilar cinco puntos en el automóvil, especialmente con calor excesivo:

  1. Neumáticos: un exceso de calor en los neumáticos, sumado a un asfalto muy caliente, puede llegar a provocar un desgaste prematuro.
  2. Sistema de refrigeración: se puede producir un recalentamiento excesivo y, por lo tanto, rotura del motor. Hay que tener en cuenta que el líquido se oxida con el tiempo y pierde sus prestaciones. «Lo ideal es cambiarlo cada 2 o 4 años«. Sin embargo, habrá que hacerlo antes si no actúa eficazmente.
  3. Revisar el líquido del limpiaparabrisas: no afecta directamente al estado del vehículo, pero sí a la seguridad: mosquitos en el limpiaparabrisas, arena por todo el vehículo si se estaciona en zona de playa, tormentas propias de los meses de verano…
  4. Aire acondicionado: si no se ha usado durante todo el año, puede haber alguna sorpresa si se pone en marcha. Su falta de uso hace que falle y puede ser necesario una recarga del aire acondicionado. Asimismo, también puede surgir que haya un olor desagradable en el vehículo. Esto se debe a las bacterias que se han ido acumulando en los conductos.
  5. Es importante también controlar la temperatura que hay dentro del habitáculo para que los diferentes materiales no se vean deteriorados por el calor excesivo. Esto se puede conseguir, por ejemplo, con el uso de un parasol o cortinillas.

Una revisión a tiempo evita un accidente este verano

Antes de salir de viaje, debe realizarse un adecuado mantenimiento en frenos, suspensión y neumáticos, entre otros.

Hay ciertos puntos que los profesionales de los establecimientos no deben pasar por alto. Entre ellos se encuentran los neumáticos, que no pueden tener grietas ni golpes y contar con un dibujo suficiente (mínimo 1,6 mm). Además, un correcto alineado de la dirección, el contrapesado y la presión garantizan un buen agarre con el asfalto y seguridad.

En lo que se refiere al motor, los técnicos aseguran que una buena revisión puede evitar costosas averías. Para ello, debe comprobarse los niveles de aceite, el líquido refrigerante y su circuito, y los filtros de aceite, aire y combustible.

Los frenos y la suspensión son otros de los elementos que han de encontrarse en perfecto estado. Los primeros no deben presentar ruidos ni vibraciones al frenar, ni fugas del líquido hidráulico del sistema por ningún sitio.

En cuanto a la suspensión, unos amortiguadores en mal estado o con fugas pueden alargar considerablemente la frenada o, incluso, hacer que se pierda el control del vehículo. Por ello, es fundamental su revisión

Asimismo, la climatización se vuelve imprescindible, ya que no se trata solo de confort, sino de evitar fatiga y pérdida de reflejos. Para un buen funcionamiento de este dispositivo, hay que revisar la carga de gas del equipo y sustituir el filtro de habitáculo.

Por otro lado, la visibilidad del conductor es básica. Así, por un lado, hay que vigilar la iluminación para ver y ser vistos en cualquier momento. Y, por otro lado, las escobillas y limpiaparabrisas nos ayudan a evitar problemas si se producen repentinas tormentas de verano.

De esta forma, las escobillas delanteras y traseras deben barrer la superficie del cristal sin dejar rastros ni marcas y los eyectores de los limpiaparabrisas no tienen que estar obstruidos y llevar suficiente líquido limpiador en el depósito.

CALENTAMIENTO GLOBAL Y AVERIAS EN LA CARRETERA

Revisar la bomba de agua para evitar una avería costosa en verano

“La función de la bomba de agua es hacer circular el líquido refrigerante del motor hacia el radiador para que el motor se encuentre siempre en su temperatura óptima de trabajo 95º C”. Su funcionamiento inadecuado o su avería puede tener serias consecuencias sobre el motor; de ahí, la necesidad de incluir la revisión del sistema de refrigeración y de la bomba de agua en el mantenimiento preventivo que los automovilistas hacen o deben hacer antes de ponerse en carretera durante los meses estivales”.

La combustión que se produce en el interior de un motor térmico somete a las piezas mecánicas a temperaturas muy elevadas. Para garantizar una temperatura de funcionamiento correcta, el motor cuenta con un circuito de refrigeración compuesto, principalmente, por el radiador, la bomba de agua y el termostato. Los conductores pueden controlar la temperatura de funcionamiento del motor, gracias al indicador que existe en el cuadro de instrumentos. La temperatura ideal a la que suelen trabajar los motores de combustión es de 95º C, aunque algunos automóviles modernos pueden superar los 100º C sin peligro.

Las principales averías de la bomba de agua del motor están relacionadas con las pérdidas de líquido refrigerante y pueden desembocar en fallo motor o en la rotura de la correa de distribución. En este sentido, detectar una posible avería en la bomba de agua es sencillo. Así, en el caso de percibir goteo del líquido refrigerante o ruidos metálicos cuando el motor está a ralentí, es recomendable acudir lo antes posible a un taller de reparación.

Utilizar el líquido refrigerante correcto para cada vehículo es fundamental para el buen funcionamiento de la bomba y del circuito de refrigeración. Por ello, es preciso revisar con frecuencia, también en verano, el líquido refrigerante y no apurarlo demasiado: sustituirlo según lo establecido por el fabricante del vehículo, o utilizar uno de baja calidad también interfiere en la vida de la bomba de agua.

En ocasiones, la sustitución de la correa de distribución también puede provocar una avería en la bomba de agua. Si se tensa demasiado, provocará un esfuerzo extra en el giro de tal forma que el eje de la bomba, poco a poco, irá cediendo provocando una fuga de líquido, e incluso produciendo rozaduras en las palas de la hélice. De este modo, para evitar problemas, es recomendable cambiar en la misma reparación la correa y la bomba.