LO QUE MIRA LA ITV EN TUS NEUMATICOS

11 posibles fallos que las ITV’s miran en tus neumáticos

 

Cuando llega el momento de pasar la ITV, lo ideal es que el usuario pase por el taller con el fin de detectar posibles irregularidades en cualquiera de los elementos de seguridad de su vehículo. Sin embargo, cuando no lo hacen, se encuentran con problemas que les obligan a pedir cita a un especialista para solventarlos.

Estas irregularidades tienen que ver en buena medida con el mantenimiento de los neumáticos de tal manera que, según la Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción (CONEPA) hasta un 22 por ciento tienen que ver con las cubiertas. Por esta razón, la patronal ha lanzado una campaña en la que ofrece 13 aspectos que conviene revisar.

  1. Control del marcaje de homologación. Un neumático debidamente homologado se distingue por llevar marcada la letra «E» seguida de un número que indica el país de fabricación y seguido de un código numérico que comienza por «00» si se trata de un neumático aprobado para vehículos comerciales o por «02» si ha sido aprobado para transporte de pasajeros. Desde CONEPA apuntan, incluso, al hecho de «la estricta interpretación de algunas ITVs ha llevado a rechazar vehículos con neumáticos adquiridos a la vez, del mismo fabricante, mismas dimensiones y características, pero fabricados en distintos países».
  2. Dimensiones coincidentes a las que aparecen en la tarjeta ITV o en la homologación de tipo. El diámetro exterior del neumático podrá tener una tolerancia del +/-3%.
  3. Índice de capacidad de carga y categoría de velocidad adecuados a las características del vehículo. El índice de carga y velocidad podrán ser superiores a los del neumático homologado en la ficha técnica, pero nunca inferiores.
  4. En el mismo eje, todos los neumáticos deben ser del mismo tipo. Desde el punto de vista de la seguridad lo ideal es que los neumáticos de un mismo eje sean exactamente iguales y con el mismo desgate porque, de lo contrario, se pueden producir diferencias en la adherencia que pueden llegar a ocasionar problemas de estabilidad del vehículo. Además, la diferencia desgaste del dibujo entre las cubiertas de un mismo eje no deberán superar los 5 milímetros.
  5. La profundidad de las ranuras principales de la banda de rodadura ha de cumplir las prescripciones reglamentarias. En España la profundidad mínima legal es de 1,6 mm.
  6. Desgaste irregular en la banda de rodadura. Los neumáticos deberán presentar un desgaste homogéneo en todo el ancho y en el contorno diametral de la banda de rodadura. Desgastes irregulares suponen problemas de alineación o desajuste en el eje correspondiente.
  7. Ampollas, deformaciones anormales, roturas u otros signos que evidencien el despegue de alguna capa.
  8. Existencia de cables al descubierto, grietas o síntomas de rotura de la carcasa, propiciados por un desgate excesivo o deterioro provocado por el paso del tiempo en condiciones adversas.
  9. El montaje correcto de neumáticos unidireccionales. Muchos neumáticos están diseñados para girar en un único sentido con el fin de maximizar sus prestaciones, indicándose en el exterior de la carcasa con una flecha que señala el sentido de giro o con el texto “Outside” (lado exterior).
  10. La no interferencia del neumático con otras partes del vehículo. Se deberá comprobar tanto en el giro a ambos lados como en las oscilaciones ascendentes y descendentes de la carrocería.
  11. Se debe chequear el funcionamiento del sistema de control de la presión de aire de los neumáticos, mediante su propio sistema de autodiagnóstico. El incorrecto funcionamiento de este sistema será señalizado mediante un testigo luminoso o mensaje en el cuadro de instrumentos.

 

¿Qué hacer ante una tormenta eléctrica?

No bajar del coche, cerrar las ventanillas y apagar la radio, consejos básicos sobre qué hacer .

Cada año se dan en España un promedio de 1.300.000 descargas eléctricas, especialmente en el periodo estival comprendido entre junio y septiembre, según datos de la Aemet. En caso de verse en medio de una tormenta al volante de un vehículo es importante «mantener la calma» y seguir algunos «consejos que tienen su explicación científica»: no bajar del coche, cerrar las ventanillas y apagar la radio serían las tres recomendaciones básicas a los automovilistas que se encuentren con tormentas eléctricas este verano.

Además, en caso de decidir detenerse, se recomienda hacerlo en un lugar seguro, alejado de vallas metálicas, tendidos eléctricos o balsas de agua, y permanecer dentro del coche procurando no entrar en contacto con las partes metálicas del vehículo. Por otro lado, existen más posibilidades de que nos alcance un rayo si circulamos por carretera, alejados de la ciudad, que si lo hacemos en un núcleo urbano.

De esta manera, dado que en verano las tormentas eléctricas acostumbran a venir acompañadas de lluvias, es importante  revisar especialmente para esta época del año «los elementos del automóvil implicados en proporcionar una adecuada visibilidad bajo la lluvia», y más concretamente a las escobillas limpiaparabrisas y el sistema de iluminación del coche.

Asimismo, no se debe descuidar el estado tanto del sistema de frenos como el de la presión y dibujo de los neumáticos, «que ayudarán a afrontar con garantías nuestro trayecto si nos sorprende una tormenta este verano». Finalmente, adaptar la velocidad a las condiciones de visibilidad, el tráfico y las peculiaridades de la vía, evitando realizar maniobras bruscas e incrementando la distancia con el vehículo que nos precede para adaptar la frenada a un pavimento mojado, son otras de las recomendaciones importantes para los conductores que este verano se puedan ver sorprendidos por una tormenta.

 

Cuándo hay que cambiar la correa de distribución

En caso de no llevar un adecuado mantenimiento, se puede cuartear y dañarse, al margen del uso que se le dé.

La correa de distribución es el dispositivo que se encarga de hacer girar algunos de los elementos más importantes del vehículo. Por ello, si se rompe con el coche en funcionamiento, puede dañar, por ejemplo, el motor. Este sistema no solo se debe revisar en los mantenimientos programados del vehículo, sino que, además, debe sustituirse cada cierto tiempo.

No obstante, esto depende de cada coche, ya que algunos ni siquiera llevan correa, sino una cadena. Este suele ser el caso de los automóviles de alta gama y solo en ciertas marcas. Sin embargo, en otros casos deben cambiarse cada 60.000 kilómetros, aunque, en ocasiones, su vida se puede alargar hasta los 210.000 kilómetros.

Si es un coche nuevo, de los que admite el cambio a los 180.000 o 210.000 kilómetros, esta debe ser sustituida cada 8 años y, en caso de que el ciclo sea más pequeño, de 60.000 o de 110.000 kilómetros, cada 5 años.

Por otro lado, los materiales empleados en estas sustituciones no son caros si se comparan con el tiempo y la mano de obra que requiere este proceso. Asimismo, los profesionales recuerdan que en caso de no llevar un adecuado mantenimiento la correa puede se puede cuartear y dañarse, independientemente del uso que se le dé. En el caso de que se rompa, se pueden doblar las válvulas o las bielas, dañarse los pistones en la parte superior y el árbol de levas se puede partir